25 de Febrero de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “aquí hay uno que es más que Salomón”

Evangelio del día 25 de Febrero de 2026.

Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente estaba apiñándose alrededor de Jesús y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Hoy nos fijamos en la frase:

            “aquí hay uno que es más que Salomón”

Este texto está de verdadera actualidad hoy. Nosotros también le estamos pidiendo a Dios signos. Y lo hacemos cuando nos quejamos de lo mal que está la Iglesia, las comunidades religiosas, los movimientos… donde nos encontramos sin vocaciones, con desanimo, con rutina y desesperanza.

Queremos que Dios nos dé respuestas claras e inmediatas, formas y maneras de solucionar los problemas, garantías de que lo que hacemos es lo necesario y suficiente, y podríamos seguir pidiendo respuestas a más cosas.

Jesús dice bien claro que nos olvidamos de lo esencial. Reconocerle como el Mesías, como Hijo Dios es la respuesta que dio a la gene que se apiñaba a su alrededor. Y lo que les paso a los de aquella generación y hoy a nosotros es precisamente que no somos capaces de reconocerle.

Jesús, no es solamente un hombre más sabio que el rey Salomón o un profeta más convincente en la predicación que Jonás. Jesús es el Hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Y si la reina de Saba fue a visitar a Salomón y se convenció de su sabiduría escuchándole, y Jonás fue capaz de convertir a los habitantes de la ciudad Nínive, aunque él también dudaba de poder hacerlo, ¿qué es lo que necesitamos nosotros para convencernos de la divinidad de Jesús?

Ciertamente, algunos de aquella generación vieron signos y milagros, y aun así les costó creer o no creyeron. Nosotros tenemos la Palabra de Dios, que es mucho más que un signo, señal o milagro, y la fe que nos lleva a disponernos interiormente y a escuchar, a no cerrar el corazón y a dejarnos transformar. La conversión es la respuesta a ese estar atentos a lo que el Señor quiere de cada uno de nosotros, que tampoco son señales o signos espectaculares. Solo se nos pide responder a la llamada de Jesús en nuestra vida cotidiana con amor. Es el amor a Dios y al prójimo el mayor signo que Jesús nos ha dejado, el rostro de los pobres donde mejor podemos reconocerle.

Señor, perdona nuestras dudas, miedos y comodidades. Ayúdanos a escuchar y reconocerte en esa señal, el amor, que nos ayuda a llevar esperanza  a los necesitados y a practicar la caridad.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.                              

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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