27 de Enero de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”

Evangelio del día 27 de Enero de 2026.

Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”.

Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Hoy nos fijamos en la frase:

            “el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”

De nuevo en un relato breve, Jesús tiene una respuesta profunda a una pregunta. Una respuesta y una afirmación que además debe de llenarnos de fe, confianza y alegría.

Jesús no dice que tengamos que despreciar, olvidar, ignorar o dejar de lado a la familia humana, como parece que Él hace cuando le dicen que están fuera su Madre y sus parientes.

Jesús lo que quiere es enseñarnos aquello que tiene una importancia superior a la familia humana. Y es la pertenencia a la familia de Dios, a la familia de la Iglesia, a la familia cristiana que formamos todos los que confiamos en Él y le seguimos.

¿Qué hay que hacer para pertenecer y permanecer a esa familia?

Jesús nos lo deja bien claro en la frase escogida hoy del evangelio: “el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Lo que hace Jesús, es confirmarnos como hermanos suyos y entregarnos una Madre, solo tenemos que hacer la voluntad de Dios para formar parte de esa gran familia.

Lo que nos revela Jesús es una nueva forma de pertenencia al Reino de Dios. Y esa pertenencia, esa hermandad, esa Madre que nos da, no basta con mantenerla sin hacer nada, con escuchar la Palabra de Dios, con una fe sin inquietudes, sino que hay que convertirla en una pertenencia viva, en una relación íntima, en una comunión autentica de hijos y hermanos.

El aparente desinterés de las palabras de Jesús, cuando le anuncian que está fuera su Madre, es una gran lección para nosotros. No la ignora, nos la entrega, y nos dice: mira María es la mayor y mejor cumplidora de la voluntad de Dios, por su fe, por su confianza, por su disponibilidad, por su entrega incondicional; sin preguntar, sin dudar, sin esperar nada a cambio, ella dice: “Hágase en mi tu voluntad”. María cumple la voluntad de Dios, primero escuchando al Ángel, segundo acogiendo sin más en su interior lo que le dice que va a pasar y finalmente acompañando, viviendo la vida de Jesús, y llevando en silencio los designios de Dios en su corazón.

Señor, te pedimos que nuestra fe no se quede solamente en creencias y que con la ayuda de María seamos capaces de hacer siempre tu voluntad y nos ayude a vivir como hermanos e Hijos tuyos.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.                              

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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