29 de Agosto de 2025. Una frase del Evangelio de cada día. “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”

Evangelio del día 29 de Agosto de 2025.

Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Hoy nos fijamos en la frase:

            “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”

Hoy nos toca a nosotros contestar a esta pregunta.

Celebramos hoy la fiesta de San Pedro y San Pablo, dos pilares fundamentales de la Iglesia.

Pedro y sus sucesores, reciben la autoridad para dirigirla, para corregir y alentar a los cristianos y al mundo en el seguimiento del Mesías. Para mantener la fe en la Palabra, en el amor, la misericordia y la salvación que Jesús trajo al mundo con su muerte y resurrección.

Pablo, es el gran converso, el Maestro le llamo para ser el predicador de que anunciara la Buena Noticia, para que extendiera la Iglesia por todo el mundo.

¿Qué respondemos, o cómo respondemos nosotros hoy a Jesús?

Quizá nos resulte difícil o incómodo tener que plantearnos la pregunta y responder. Hoy no tenemos a Jesús físicamente como Pedro, para mirarle y responderle “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”.

Nosotros cristianos y adoradores nocturnos le tenemos en la Eucaristía, en la exposición en la custodia, en los Sagrarios, podemos y debemos responder ante Él. Pero si somos seguidores fieles de su Palabra y sus enseñanzas, le tenemos en todas partes. Está en los hermanos que nos necesitan, que nos perdonan, que nos cuidan, que nos enseñan.

Somos hijos del mismo Padre celestial, y formamos parte de esa Iglesia fundada por Cristo, sostenida firmemente por Pedro y anunciada por Pablo. Nuestra misión es seguir esa misma misión evangélica y anunciar al mundo claramente que Jesús no es un profeta reencarnado, sino el Mesías, que se hizo uno de nosotros; el Maestro, que enseña con amor; el Servidor de todos, que se entregó a la muerte para nuestra salvación; el Resucitado que nos anunció la esperanza de la vida eterna.

Señor, queremos ser fieles apóstoles del Evangelio y confesar que tú eres nuestro único Señor y Maestro.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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