Evangelio del día 9 de Febrero de 2026.

Marcos 6, 53-56
En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.
En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que la tocaban se curaban.
Hoy nos fijamos en la frase:
“se pusieron a recorrer toda la comarca”
En este evangelio nos debe de llamar la atención tres cosas importantes.
La actividad de Jesús es continua, camina entre la gente, come con ella, atraviesa mares y lagos, recorre caminos y todo ello junto a sus discípulos.
Jesús es cercanía, la gente le sigue y Él se compadece.
Jesús sana, cura nuestras heridas, nuestras debilidades y pecados.
Jesús no se queda en un solo sitio o recorre solo determinados lugares; Jesús va a todos partes, “se pusieron a recorrer toda la comarca”, su misión es constante, es vivir la misión de cada día.
Ser cristianos, es caminar junto a Jesús, estar a su lado y confiar en Él, es misión cotidiana constante. Es estar enchufados al corazón misericordioso y compasivo de Jesús.
Ser cristianos, es servicio, “le llevaba los enfermos en camillas”. Es ponerse al servicio de quien nos necesita. Son esas cosas sencillas, que podemos hacer cada día, para alegrar la vida a un hermano con dificultad, con tristeza, con necesidad, con una enfermedad. Es llevar esperanza, amor, dulzura, una mirada, una sonrisa al que está abandonado o dolido porque la vida le ha golpeado. Ese servicio es llevar el rostro de Jesús y mostrarlo para llevar la paz al corazón de los hermanos.
Ser cristianos, es cercanía, es fe y confianza, “le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto”. A nosotros nos corresponde acercar a los hermanos, ayudar a sanarlos, cuidarlos en las necesidades espirituales y materiales. Jesús no solo curaba a los que le acercaban, Él se acercaba, buscaba, se compadecía y derramaba todo su amor, compasión y misericordia.
Señor, queremos tocarte y dejarnos tocar por tu amor para ser discípulos que continúan la misión de anunciar la Buena Noticia, para aprender a caminar juntos y ser apoyo de quien pueda necesitarnos.
Adorado sea el Santísimo Sacramento.
Sea por siempre Bendito y Alabado. FVR.
Deja una respuesta