Evangelio del día 11 de Enero de 2026.

Mateo 3, 13-17
En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?». Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Hoy nos fijamos en la frase:
“Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?”
Somos nosotros los que necesitamos ser bautizados y acudir a Jesús. Juan reconoce su pequeñez ante Jesús.
¿Cómo nos reconocemos nosotros?
¿Nos vemos pequeños e indignos de Jesús como Juan y le pedimos que nos bautice?
El bautismo que Jesús está anunciando es con el Espíritu Santo. Es lo que ocurre después de que le bautice con agua Juan. El Espíritu de Dios se posa sobre Él y el Padre se complace y lo anuncia. Anuncia que es el Mesías, el Salvador.
El bautismo de Juan es sin embargo un bautismo que invita a la conversión, que Jesús no necesita. Entonces ¿Por qué le pidió Jesús a Juan que le bautizara?
Está claro que Jesús para cumplir la misión que le encomienda el Padre, se hace en todo uno de nosotros. Al presentarse ante Juan nos muestra como hemos de actuar nosotros. Lo suyo es un gesto de humildad, de bajarse y solidarizarse hasta ser como uno de nosotros. Quiere mezclarse con nosotros, ofrecernos su misericordia, compasión y perdón.
Este evangelio nos pide recordar nuestro bautismo como gracia recibida de Dios. Vivir con auténtica fe el haber recibido el Espíritu Santo. Actuar con fidelidad y amor a Dios, cuidando todo lo creado y amando con justicia, misericordia y generosidad a los hermanos. Poner nuestra confianza en Jesús, aunque nos resulte difícil y a veces no comprendamos los caminos del Señor. Actuar con humildad, con fe y confianza.
Señor, confiamos en ti y nos entregamos a tu amor. Gracias por habernos llamado a ser bautizados.
Adorado sea el Santísimo Sacramento.
Sea por siempre Bendito y Alabado. FVR.
Deja una respuesta