Evangelio del día 26 de Enero de 2026.

Marcos 3, 22-30
En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.
Hoy nos fijamos en la frase:
“el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás”
Las palabras de Jesús son una advertencia clara, pero no son palabras de dureza sino de una gran profundidad. Son palabras para meditar con mucho detenimiento.
En la primera parte nos dice bien claro varias cosas: que el mal nunca podrá vencer al bien y que la división no conduce ni al bien ni a la felicidad.
En cuanto a la acusación que le hacen los fariseos, se ve como los desarma, como deja por tierra sus teorías, con tal de no creer en Él, ¿cómo va a luchar el mal contra el mal? ¿cómo va a luchar el demonio contra el jefe de los demonios? Además les demuestra que Dios es más fuerte que el mal, que Dios rompe las cadenas del pecado.
En la segunda parte, la que parece más dura, sin embargo es la más profunda. Jesús quiere que entendamos cuál es ese pecado imperdonable, eso que cita como blasfemia contra el Espíritu Santo.
Si perdona nuestros pecados, debilidades, faltas, dudas…, ¿entonces que es blasfemar contra el Espíritu Santo? Ciertamente no es una blasfemia tal y como entendemos cuando decimos que se ha dicho una blasfemia contra Dios.
Lo que aquí nos dice Jesús, es que no podrá perdonarse al que rechaza a Dios, al que se empeña en rechazar su misericordia y su perdón, al que se niega a pedir perdón y a ser perdonado, al que no acoge la misericordia y cierra su corazón a la acción salvadora de Jesús. Por eso Jesús nos advierte de estas situaciones que se nos pueden presentar y que no rechacemos la luz y la verdad, ni cerremos el corazón a la misericordia y al perdón de Dios. ¿Cómo va a perdonar Dios a quien no quiere reconocerle ni quiere ser perdonado?
Señor, hoy queremos pedirte que nuestros corazones sepan reconocer la misericordia, el perdón y toda la grandeza de Dios y que nunca nos encerremos en nosotros mismos y rechacemos la acción del Espíritu Santo.
Adorado sea el Santísimo Sacramento.
Sea por siempre Bendito y Alabado. FVR.
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