11 de Marzo de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes…”

Evangelio del día 11 de Marzo de 2026.

Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Hoy nos fijamos en la frase:

            “El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes…”

La plenitud que Jesús vino a dar a la ley, es cumplirla con amor. Esto es, cumplir con una mayor perfección y exigencia, lo que supone una mayor fidelidad y radicalidad en el amor, pues el mero cumplimiento formal si no se hace con amor pierde todo el sentido. Por eso también nos advierte del cumplimiento de los “preceptos menos importantes”, es decir de aquello que nosotros consideramos que tiene menos importancia porque no está reflejado en una tabla o código.

El cumplimiento de la ley de Dios requiere una radicalidad absoluta, no solo en el mero hecho formal, sino en la generosidad, la comprensión, la humildad, la entrega y la gratuidad del amor a los hermanos.

Jesús nos amó y nos ama en todo, en las necesidades más pequeñas y en las más grandes y nuestra obligación es imitarle en todo, de tal manera que Jesús sea para nosotros el ejemplo de la ley a cumplir,  y nos comprometamos a amar a todos como Él lo hizo dando su vida por la salvación de todos los hombres.

Si amamos a Jesús, y unidos a Él, enseñamos y transmitimos el Evangelio, seremos discípulos fieles y podremos ser parte del Reino de los Cielos.

Hoy nos invita a una conversión verdadera, a una purificación interior que busque lo importante del cumplimiento de los mandamientos. Nos pide no quedarnos en lo superficial, sino que analicemos detenidamente nuestras prácticas y enseñanzas. Que actuemos en la vida cotidiana, en las cosas pequeñas de cada día con verdadero amor, con compromiso de servicio y compresión, con cercanía y convicción, con humildad y sin imposición, que sirva para transmitir la fe en Cristo a los demás.

Señor, confiamos en tu Palabra y queremos seguir tu ejemplo. Cumplir con fidelidad, pero sobre todo poniendo todo nuestro amor, tus mandamientos y enseñanzas.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.                              

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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