Evangelio del día 26 de Abril de 2026.

Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Hoy nos fijamos en la frase:
“camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz”
Este Domingo, llamado del buen pastor y dedicado a orar por las vocaciones en la Iglesia, vemos que Jesús nos habla de la puerta, el aprisco, el ladrón y el pastor.
Jesús es la puerta por la que podemos entrar y salir del aprisco. Se ofrece como la puerta de entrada a formar parte de la vida en Dios, del seguimiento de la verdad, de formar parte del Reino de Dios, pero no impone nada, nos da la libertad de salir de ese aprisco, y de echo salimos con nuestras dudas e infidelidades.
Es también el Buen Pastor, al que conocen sus ovejas que se fían de su voz, y las llama por su nombre. No somos números o un rebaño sin identidad personal. Jesús nos conoce a cada uno por nuestro nombre. Lo primero que se pregunta en el Sacramento del Bautismo es que nombre se quiere poner al que se bautiza.
Jesús va siempre delante de nosotros, nos habla, nos enseña, nos consuela; cuida de nosotros, su rebaño; no abandona a ninguno, tiene abierta siempre la puerta para poder entrar.
El ladrón, el que no tiene interés en cuidar, en servir, en ir por delante de las personas, sino en aprovecharse de ellas, en engañarlas y que le sirvan para sus objetivos, es el que nos lleva a puertas falsas, a actitudes engañosas, a obras sin sentido, con satisfacciones momentáneas que producen una vida sin orientación ni futuro.
Jesús es la puerta de nuestra salvación, que conduce a una vida plena, llena de la verdad de un Dios bondadoso y preocupado por la felicidad de sus hijos ya en esta vida y el futuro que nos ofrece la vida eterna junto a Él.
Jesús, Buen Pastor, este domingo te damos gracias por los todos los Sacerdotes, seminaristas, vocaciones religiosas y laicas. Confiados en tu gran bondad y misericordia te pedimos que aumenten las vocaciones al sacerdocio y nos envíes pastores que cuiden de tu Iglesia.
Adorado sea el Santísimo Sacramento.
Sea por siempre Bendito y Alabado. FVR.
Deja una respuesta