30 de Mayo de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “¿Con qué autoridad haces esto?

Evangelio del día 30 de Mayo de 2026.

Marcos 11, 27-33

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?». Jesús les replicó: «Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme». Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído?”. ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?». (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta). Y respondieron a Jesús: «No sabemos». Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Hoy nos fijamos en la frase:

“¿Con qué autoridad haces esto?

De este texto podemos sacar varias conclusiones. La pregunta que le hacen a Jesús no es sincera, no buscan conocer la verdad ni es para intentar comprender por qué obra así. La pregunta tiene un motivo oculto, obtener una prueba para ver si dice algo con lo que poder descalificarle y acusarle para acabar con Él. No la hacen con la esperanza de escuchar una respuesta sincera, porque para ellos la autoridad solo significaba poder y  capacidad de dominar y juzgar, por eso Jesús suponía un peligro para su forma de vivir y cumplir la ley.

¿Cómo le preguntamos y cuestionamos nosotros su autoridad?

Muchas veces cuestionamos su voluntad y le preguntamos, ¿por qué ocurren cosas desagradables, guerras, sufrimiento, pobreza, hambre, necesidad…? Y otras veces cuestionamos su autoridad, intentando justificar nuestras acciones y decisiones para no cambiar nuestra forma de vivir, para seguir anclados en  criterios equivocados.

Si queremos una respuesta clara sobre la autoridad de Jesús, fijémonos en su vida, no busquemos respuestas superficiales.

Si la autoridad humana responde a criterios de poder, fuerza y dominio; a tener todo bajo control para mantenerse en el poder como los escribas, sacerdotes y ancianos del texto evangélico; la autoridad de Jesús responde al criterio de humildad y servicio. Estos son los símbolos del poder de Jesús, juntarse con los pobres, enfermos, pecadores y necesitados sin excluir a nadie. Jesús se quita el manto, símbolo de poder, para lavar los pies a los discípulos, se los lava y seca haciendo el trabajo de un esclavo.

Señor, ante nuestras preguntas descuidadas y superficiales e incluso si pudieran ser malintencionadas, te pedimos que nos ayudes a comprender que la única respuesta para ejercer una autoridad verdaderamente cristiana, es servir y socorrer a los hermanos más pobres y necesitados, a los que sufren, a los que pasan hambre…, a todos aquellos que están en situación de duda o de increencia, para llevarlos al Reino de Dios y hacerlos hijos tuyos y hermanos nuestros.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.        

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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