14 de Septiembre de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito”

Evangelio del día 14 de Septiembre de 2026. 

Juan 3, 13-17

En aquel tiempo Jesús dijo a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por Él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.

Hoy nos fijamos en la frase:

            “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito”

Los cristianos celebramos hoy la exaltación de la Santa Cruz. Podemos ver que Jesús nos habla de cómo ha de morir y ser elevado en la Cruz para cumplir la misión encomendada por el Padre de sanar, salvar y conducirnos a la vida eterna.

Dios ordenó a Moisés hacer una serpiente de bronce y ponerla elevada sobre un estante para que todo el que la mirara quedara curado del mordisco de las serpientes. Y Dios en esa locura de amor por los hombres, llegado el momento, manda a su propio Hijo, para que al mirarlo elevarlo en esa Cruz, comprendamos que ese gran amor cura y salva del pecado si de verdad como dice a Nicodemo “creemos en Él”. Entonces ese amor del crucificado se hace eficaz, se convierte en salvación y en vida eterna.

Dios nos ama de una manera incondicional, absoluta. Es tal el amor de Dios, es tal la locura de amor que tiene al mundo, que es capaz de entregar a su Unigénito, a la condición de hombre, al sufrimiento y a la muerte más ignominiosa e injusta,  para que no perezcamos y salvarnos. Solo nos pide creer en Él, amar como Él, seguir sus enseñanzas y obrar como Él.

Con su Resurrección nos anunció el triunfo de la vida sobre la muerte y con su vida y enseñanzas, nos marcó el camino a seguir para alcanzar la salvación y la vida eterna. Un camino, de amor, de entrega, de confianza, de humildad, de bondad, de paz y alegría para quienes ponemos nuestra confianza en Dios.

Señor, creemos firmemente en tu Cruz, en tu entrega por nosotros, en tu Resurrección. Ayúdanos a aceptar nuestras cruces y a celebrarlas con amor.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *