Evangelio del día 16 de Julio de 2026.

Mateo 11, 28-30
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Hoy nos fijamos en la frase:
“y yo os aliviaré”
¡Qué necesitados estamos de que Jesús nos alivie!
Y todo porque vivimos cargados y sobrecargados de tantas cosas del mundo que nos distraen del verdadero seguimiento de Jesús.
Nos falta ser pequeños y sencillos de corazón, como nos pedía en el evangelio de ayer. Nos cuesta predisponernos a comprender el misterio de Jesús, que carga con todas nuestras culpas, para aliviarnos. Nos cuesta entender el misterio de Dios y acogernos a su misericordia, el perdón y el amor. Nos cuesta comprender la verdad de la salvación.
El alivio que Jesús nos propone está en llevar una vida de mansedumbre y humildad, y dejar que Dios obre según sus designios en nuestras vidas, confiando plenamente en Él.
El alivio que nos ofrece, es también el conocimiento y sabiduría del Evangelio, que no es una propuesta ética o doctrinal, sino Él mismo Jesús al que tenemos que seguir, al que tenemos que tratar de imitar. Por eso nos dice que su yugo es llevadero y su carga ligera. Él ha ido por delante de nosotros mostrándonos como llegar a la unión con Dios Padre, y nos ofrece ese descanso en los designios del Señor, en la confianza puesta en Dios, en servir con todo nuestro amor y fuerzas a los hermanos para encontrar la verdadera paz de nuestros corazones.
Señor Jesús, ayúdanos a tener corazones mansos y humildes, corazones semejantes al tuyo.
Adorado sea el Santísimo Sacramento.
Sea por siempre Bendito y Alabado. FVR.
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