16 de Junio de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”

Evangelio del día 16 de Junio de 2026.

Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Hoy nos fijamos en la frase:

“sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”

Si las primeras frases de este evangelio amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen”, nos parecen difíciles de cumplir, la última “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”, nos parece inalcanzable.

Jesús nos pide hacer posible lo que humanamente es imposible. Imposible con nuestras propias fuerzas, pero no para Dios si confiamos plenamente en Él.

Cuando el amor es fácil, es un amor correspondido –amas porque te sientes amado-, hay en él un interés una correspondencia, no hay diferencias ni desigualdad, es decir lo que podríamos llamar un intercambio, claro que hay amor, pero eso no tiene nada de extraordinario, nos dice Jesús.

Amar a quien nos ama es fácil, y aun así, sabiendo que Dios nos ama, nosotros le fallamos y también fallamos a los más cercanos que nos aman.

Jesús nos pide hoy dos cosas para ser perfectos: fijarnos en como ama nuestro Padre celestial y llevar ese amor hasta el extremo de amar a los enemigos.

El amor de Dios es igual para todos, buenos y malos, no hace distinciones, “hace que el sol y la lluvia llegue a todos, sean justos o injustos”. Dios no aprueba el mal ni la injusticia, lo que hace es tener el corazón dispuesto a recibir siempre a sus hijos. Dios siempre mira con benevolencia y con compasión, siempre espera la conversión, siempre perdona.

Jesús nos dice que amemos a nuestros enemigos, a los que nos han hecha daño, producido algún mal o nos persiguen. Y nos ofrece la solución para controlar nuestros sentimientos e imitar a Dios Padre. Rezar, orar por ellos y por nosotros también es la mejor manera de ablandar nuestros corazones. Es la forma de ofrecernos  a Dios para que cambie nuestros sentimientos de rencor, de venganza o de crítica, en sentimientos de perdón, de paz, de justicia. Es poner nuestro amor, como si fuera huella del amor de Dios, el rostro de Dios en nosotros, para que los demás puedan ver su amor incondicional por todos los hombres.

Señor, danos un corazón hambriento de paz, dispuesto a orar por los que nos ofenden y capaz de perdonar siempre. Enséñanos a ser reflejo de tu amor.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.        

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *