20 de Julio de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “Maestro, queremos ver un milagro tuyo”

Evangelio del día 20 de Julio de 2026.

Mateo 12, 38-42

En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un milagro tuyo». Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

Hoy nos fijamos en la frase:

            “Maestro, queremos ver un milagro tuyo”

La osadía de aquellos fariseos se puede parecer a lo que a veces nos pasa a nosotros. Pedimos al Señor que nos conceda cosas para confiar en Él. Nos amparamos en que somos discípulos cumplidores y nos cuesta cambiar nuestras seguridades y comodidades mundanas. Nos cuesta perdonar y deshacernos de las cargas pesadas de nuestras debilidades, y queremos que Él se muestre para arrepentirnos. Es como si le pusiéramos a prueba y le dijéramos, si mi haces esto, si me das lo que yo quiero, creeré en Ti.

No estamos muy lejos de los fariseos del texto evangélico de hoy. Jesús no entro en el juego que le planteaban los fariseos, ni va a entrar en el nuestro. Somos un pueblo que va caminando hacia la eternidad y tenemos que encontrar a Dios en las cosas de cada día, en cosas que se nos presentan y no conocemos. Por lo tanto Dios nos pide que estemos abiertos a las sorpresas del amor de Dios, a ser activos en nuestro caminar e intentar hacerlo junto a Él.

Tenemos su Palabra, conocemos los hechos que realizo y el mayor milagro que se haya  hecho nunca. Se encarnó en nuestra condición humana, pasó haciendo el bien y resucito al tercer día. ¿Estamos seguros que si se presentara hoy ante nosotros y realizara un prodigio, le creeríamos?

La fe y la confianza, han de ser las fuentes donde se apoyen nuestras fuerzas, para lo que nos pide hoy Jesús, conversión. Las señales ya fueron dadas, pero además se dan cada día en el corazón y la entrega de muchos y no las percibimos, porque endurecemos y cerramos los corazones, dejamos las cosas para más adelante y no nos entregamos a seguirle con total disponibilidad.

Hoy podríamos hacernos algunas preguntas y contestarlas sinceramente desde nuestro interior. ¿Creo que Jesús Resucito? ¿Estoy dispuesto a escuchar  la voz del Señor y a convertirme cada día más a Él? ¿Entiendo los signos de los tiempos y como Dios se manifiesta en ellos?

Señor, danos un corazón sencillo que sea capaz de reconocerte en los signos que realizas cada día.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.                              

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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