25 de Abril de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “Ellos se fueron a predicar por todas partes,…”

Evangelio del día 25 de Abril de 2026.

Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Hoy nos fijamos en la frase:

“Ellos se fueron a predicar por todas partes,…”

         Nueva aparición de Jesús a un grupo pequeño, se apareció Jesús a los once y les dijo”…. Nosotros los adoradores nocturnos, hoy, somos un número pequeño de seguidores que andamos como los once Apóstoles desorientados y desanimados porque parece que el Señor se ha ido y no le encontramos.

         Aquellos hombres sencillos, sin estudios y sin gran capacidad intelectual, fueron enviados por Jesús a enfrentarse al mundo Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”. Eso mismo nos dice hoy a nosotros. Llevar la misericordia, el amor, la paz, el perdón, la compasión, donde quiera que vayáis, no os quedéis absortos mirando el cielo. Es decir no podemos quedarnos encerrados en nuestras celebraciones litúrgicas, vigilias, reuniones, y demás actos religiosos, que no dudamos son necesarios, pero además hay que salir a cumplir la misión, Ellos se fueron a predicar por todas partes”.

Fijémonos en los signos que dice Jesús que podemos hacer en su nombre, “hasta curar enfermos imponiéndoles la manos”, si de verdad como bautizados, tenemos fe y confiamos en su Palabra y enseñanzas.

Necesitaríamos una fe grande en Dios, y además saber invocarle para que todo ello sea obra de Él, no de nuestras pequeñas capacidades, ya que de ellas sin la cooperación del Señor es imposible realizar esos signos milagrosos.

Ciertamente nuestra fe es tan pequeña, que nos entra la duda de nuestra posibilidad de realizar esos grandes signos que Él realizaba, y que según nos dice el evangelio de hoy, hacían en su nombre aquellos primeros discípulos. Pero quizá no nos damos cuenta que nuestra misión en este mundo, es más sencilla, es hacer pequeñas cosas en nuestra vida cotidiana, que sean signos de nuestra vida y ejemplo  cristiano, con las que el Señor pueda luego llegar a donde nosotros somos incapaces de llegar.

Hoy Señor, queremos ofrecerte todo nuestro ser, aunque nos parezca que es pequeño e insignificante, para cumplir como discípulos tuyos, y salir con la fuerza de tu Espíritu de nosotros mismos, para entregarnos a los demás.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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