3 de Junio de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “No es Dios de muertos, sino de vivos”

Evangelio del día 3 de Junio de 2026.

Marcos 12, 18-27

En aquel tiempo, se le acercan unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano”. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella». Jesús les respondió: «¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».

Hoy nos fijamos en la frase:

“No es Dios de muertos, sino de vivos”

A Jesús siguen poniéndole a prueba, planteándole preguntas capciosas para ver si falla en algo. Los saduceos no tratan de entender y conocer la verdad, pues ellos no creen en la resurrección y lo que tratan es de ridiculizar esta creencia.

Ellos analizan la resurrección con visión humana, con cálculos y lógica medibles desde nuestro entendimiento.

Plantean a Jesús un caso que en nuestro mundo si resucitáramos a él de nuevo, sería jurídico, ¿de quién sería esposa la mujer casada con los siete hermanos? Y, además totalmente basado en lo material, los casamientos serían para dar descendencia al primer hermano muerto y que no se pierda la herencia. La pregunta a esta casuística sería entonces ¿Dónde está el amor, la libertad de la mujer que tiene que aceptar esos matrimonios?

Está claro que la resurrección no les importaba, solo intentaban poner a Jesús en aprietos en lo que pudiera responder.

Jesús, sin embargo no se deja sorprender y les dice lo equivocados que están. Ellos tienen un pensamiento limitado al conocimiento de la ley. Y la respuesta de Jesús es clara, Dios No es Dios de muertos, sino de vivos”.

La resurrección que Jesús nos prepara, es la de una vida plena, donde solo reinara el amor. No es una vida continuación de esta, es una vida plena en Dios que ahora no podemos imaginar, donde nos encontraremos con los seres queridos y estaremos unidos a ellos y a Dios, pero en el centro de esa unión y ese amor estará Dios, no habrá lazos terrenos o sanguíneos.

Este Dios de vivos, que cita Jesús, es el que  nos ha regalado ya esta vida, y desea que la vivamos ya aquí en plenitud de felicidad y de amor a Dios y a los hombres, con destino en la felicidad infinita de la vida eterna.

Señor, a nosotros también nos cuesta comprender y mantener la esperanza en la resurrección. Sufrimos dudas de fe y muere nuestra confianza en la resurrección. Ayúdanos a tener un corazón de resucitados para que seamos capaces de ver la grandeza de tu amor y que el único destino pleno y feliz es la salvación, la resurrección que tu Hijo Jesús ya nos ha anticipado y anunciado.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.        

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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