7 de Septiembre de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “tenía la mano derecha paralizada”

Evangelio del día 7 de Septiembre de 2026.

Lucas 6, 6-11

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada: «Levántate y ponte en medio». Y, levantándose, se quedó en pie. Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?». Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo: «Extiende tu mano». Él lo hizo y su mano quedó restablecida. Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

Hoy nos fijamos en la frase:

            “tenía la mano derecha paralizada”

Después de leer detenidamente este texto de Lucas, se nos plantean un montón de interrogantes que tenemos que responder desde el corazón. Podemos preguntarnos si, ¿nos representa hoy a nosotros “esa mano paralizada”?. Si, ¿cómo ese hombre que no podía trabajar con esa mano, es lo mismo que nos ocurre hoy a los cristianos? O, ¿si estamos en una religiosidad de mínimos, de excusas, de no hallar el momento de hacer las cosas, o de esperar a que otro las haga?

Ante estos interrogantes, solo cabe fijarnos en la actitud de Jesús a la pregunta que hace a quienes le atacan y buscan como acusarle de incumplir la ley. Pregunta que no fueron capaces de responder, como nos puede pasar a nosotros, que nos quedemos contemporizando y esperando que se resuelvan las cosas por sí mismas, o que sean otros quienes las resuelvan.

Podemos hacernos otra pregunta, ¿realizar el bien puede esperar? No es suficiente con no hacer el mal; podemos pecar por no hacer el bien en el momento que es necesario. Cuando hay necesidad, hay que ejercer la caridad y nunca se debe de dejar para más adelante o para que lo hagan otros. La urgencia de la caridad no se puede aplazar.

El día del Señor (sábado), para nosotros el Domingo es solo para Dios, y ¿qué puede dar mayor gloria a Dios que mirar al hermano, pedirle que extienda su mano y tomarla, compadecerle y ayudarle a sanar de sus heridas?

Señor, ayúdanos a entender que no hay ley sin amor.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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