9 de Julio de 2026. Una frase del Evangelio de cada día. “Gratis habéis recibido, dad gratis”

Evangelio del día 9 de Julio de 2026.

Mateo 10, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis. No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies. En verdad os digo que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquella ciudad».

Hoy nos fijamos en la frase:

“Gratis habéis recibido, dad gratis”

Jesús nos invita a darnos a los demás. Para cumplir la misión de ir proclamando la llegada del reino de los cielos, nos dice claramente lo que debemos hacer, curar, resucitar, limpiar, arrojar, que es lo mismo que Jesús hace con nosotros.

Todo lo hace y nos lo entrega por puro amor, por misericordia y compasión. Y nos lo da gratis, no mira nuestras fragilidades y miserias, solo nos pide que no le rechacemos.

Nos pide que vivamos como Él, para poder ser portadores de la verdad y de su Palabra. Así viviendo en confianza y armonía con el Evangelio es como podemos  hacer las mismas obras.

Para cumplir la misión de anunciar y que los demás comprendan como es el reino de Dios, nos dice que no es necesario apoyarse en medios materiales. Solo confiando en la ayudada de Dios y la fuerza del Espíritu Santo; en la fuerza de la Palabra y los dones que nos da a cada uno; asumiendo que en ocasiones fracasaremos; trabajando con humildad y ejemplaridad de vida, podremos llevar a todos los hombres la verdad del Dios liberador que nos levanta y cura nuestras heridas, miedos, resentimientos, egoísmos, culpas, soledades…, de todo aquello que no nos deja verle y ser felices.

Señor, dispón nuestros corazones y nuestra vida para anunciarte con humildad y con gestos sencillos, que hagan que tu reino de paz sea cercano a todos los hombres.

Adorado sea el Santísimo Sacramento.        

Sea por siempre Bendito y Alabado.                                               FVR.

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