Evangelio del día 19 de Junio de 2026.

Mateo 6, 19-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!».
Hoy nos fijamos en la frase:
“donde está tu tesoro, allí estará tu corazón”
Jesús nos pide que reflexionemos hoy sobre cómo nos relacionamos con los bienes y las riquezas. Si nos pegamos a ellas, o somos capaces de tener una relación de utilidad, de desprendimiento y de servicio para la vida; no intentando acumular, mantener y aumentar, sino compartir.
Nos pregunta donde ponemos el corazón, si los ponemos en los bienes terrenales, o en los tesoros del Cielo. Si el corazón está ocupado en el egoísmo, en el tener más, en acumular y retener, no es posible que este en las cosas del Reino de Dios ni en sintonía con el amor de Dios, ni en el camino de compartir, de ser desprendido y generoso. Por lo tanto el problema está no en tener o poseer, sino en que los bienes, ocupaciones, o proyectos ocupen y desplacen a Dios de nuestro corazón.
Jesús nos advierte claramente como las riquezas, poder, fama, honores, la vanidad y el orgullo, son un obstáculo para amar, porque ocupan nuestra interioridad, nuestro corazón e impiden realizar la misión evangelizadora a la que estamos llamados.
El ojo al que se refiere Jesús, seguramente se refiere también al lugar donde dirigimos la mirada de nuestro corazón. Si la mirada del corazón la ponemos, en el afán de tener, todo nuestro ser será oscuridad, no irradiara la luz de la verdad de Dios. Si por el contrario lo ponemos al servicio del Reino, de la Palabra de Dios, de amar y servir a los hermanos, de tratar de ser imagen de Cristo, anularemos la dictadura del dinero, del poder y el tener, y podremos acumular el tesoro del amor que Dios tiene a todos los hombres y así poder ser luz que ilumine el mundo.
Señor, queremos poner nuestro corazón solo en Ti, y con tu ayuda vivir una vida generosa, libre de apegos a lo mundano y con un corazón siempre dispuesto a compartir.
Adorado sea el Santísimo Sacramento.
Sea por siempre Bendito y Alabado. FVR.
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